
(via fuckyeahskinheads)
Tabú
Algunas cosas se saben aunque nunca se hable de ellas. Son secretos profundos, tabú insalvables construidos día a día con la premisa de que lo que no se habla no existe. Pero de eso solo te das cuenta al madurar.
La Niña maduro en una comida de Sábado, estábamos todos hablando y riendo cuando la dulce voz de mi hermana quiso romper el tabú.
-¿Por qué nunca hablamos de papá?
No siguieron ni dos segundos pero parecieron una eternidad que precedio a la voz firme de Lobo.
-En esta mesa no se habla ni se nombra a cobardes suicidas.
El silencio que siguió a esta frase fue indescriptible. Recuerdos enterrados llenaron mi retina, borrosos por los años y las lágrimas que los ahogaron. Nadie había usado esa palabra y menos delante de Mamá.
Así fue como mi Hermanita maduro y aprendió lo que dice el silencio.
Siempre que Lobo volvía de visitar a Julio en la carcel necesitaba dejar de pensar, necesita que toda la rabia del street-punk llenara su cabeza y la vaciara de tristeza. Julio y Lobo crecieron, soñaron y lucharon juntos toda su juventud, siempre codo con codo, espalda contra espalda.
La historia de como la bofia y los nazis nos lo quitaron es un clamor en todo el Barrio, le toco a Julio, pero podría haber sido mi hermano el secuestrado por esos cabrones.
Un facho hijo de un del PP importante estaba metido en trapicheo de farlopa y en una de esas (por gilipoias) un marroqui le regalo un par de navajazos, como el marroqui desaparecío le cargaron el muerto a Julíto, descabezando de paso toda la escena antifascista que empezaba a despuntar en el Barrio. El resto es la tipica historia de la justicia española y la impotencia de ver que solo quien no tienen dinero para un buen abogado entran en el trullo.
Yo me acercaba a Lobo, le ponia “Bendita Locura” de Non Servium. Nos abrazabamos y saliamos a tomarnos unas a cuenta de las que le debemos (y pagaremos) a Julio (a sus amigos).

La nariz.
Lobo se aparto unos centímetros de sus labios y le volvió a rozar la punta de la nariz suavemente con los dedos, ella sonrió frunciendo el gesto.
-¿Por qué siempre me tocas la nariz así?
-¿No te gusta?
-No sé, ¿Qué le pasa a mi nariz?
Lobo se acercó y comenzó a susurrar con pegado a su mejilla.
-Cuando era pequeño mi madre estaba fuera durante semanas o meses, sin verme, cada vez que venía me traía algún regalo y un beso de gnomo, no recuerdo ninguno de los regalos pero no he olvidado ni un solo beso.
Laura sintió una pequeña lágrima donde su piel descansaba sobre el ojo derecho de Lobo. Y también sintió el silencio, el silencio inmenso de una puerta nunca abierta.
-Pero hay algo más, no vamos a volver a vernos, no me llames, no digas nada cuando me vaya sin mirar atrás, soy el Lobo, soy Skin Head, mi camino muy estrecho para llevar compañía.
Foto (via ag2r)

Sobre mi.
Muchos piensan que crecer a la sombra de mi hermano mayor me ha condicionado, Lobo tiene una personalidad desbordante, el Barrio le conoce y le quiere; si andas con el por la calle es mejor que no tengas prisa, todos le saludarán. Yo siempre he sido el Pequeño Lobo, Lobito, Cachorro de Lobo, pero me llena de orgullo llevar su nombre en el Barrio.
El Lobo apenas había dejado de ser un niño cuando ya tenía una familia a su cargo, le recuerdo a los 15 años llevándonos al colegio, con la cabeza rapada, su Harrington y la llorona de nuestra hermana en brazos. Aquel mismo verano dejo los estudios y se puso a trabajar. “Jugar a ser mayor no es barato”. Nunca se quejaba por nada, siempre veía el lado positivo “Unos brazos como estos no se consiguen en un gimnasio de pijos” Ahora sé que llevaba la carga más pesada del mundo en su espalda pero a nadie se lo dijo, con nadie la compartió.
Nos educo rectos, no nos deja hablar mal ni despistarnos en los estudios “Necesitamos que una cabeza amueblada cuide de Mamá, estos brazos no serán siempre fuertes” Era solo un niño y tuvo que ser quien nunca deja de sonreír, mirarle a los ojos te hacía sentir que todo era posible. Mamá siempre andaba preocupada de que no le duraban las novias “Es que estoy buscando una más guapa que tú, Morena”
Solo le vi una vez bajar los brazos, fue cuando mi hermana nos engaño y dejo de ir al Instituto para ir con sus amiguitas al fracaso “Nos ha salido mentirosilla.” Ver la inmensa derrota de tantos años de esfuerzo me partió el alma, pero ya me tocaba a mí jugar a ser mayor y compartir la carga de educar a nuestra Mentirosilla.